El Ateneo Filosófico del Yoga,
(AFY) es una agrupación sociocultural compuesta tanto de aprendices y practicantes del Yoga como así también de
amigos y estudiantes de la filosofía
oriental y metafísica.
El
AFY, nace como demanda para responder a las dudas e inquietudes filosóficas de
los alumnos del yoga y para ofrecer una luz de sabiduría y orientación para todas
aquellas personas con inquietudes espirituales o con necesidades de encontrar
un sentido a sus vidas. Por tanto, para satisfacer esas profundas necesidades
internas, se explora, se enseña, se estudia y practica la “Sabiduría del Yoga”
(o Jñana yoga). Y como complemento a esa filosofía de vida se imparten las más
profundas y bellas enseñanzas ocultas de la
“Sabiduría Divina de Oriente” contenidas en la doctrina del Brahmavidya.
A su vez y
obedeciendo a un espíritu de ecléctica universalidad también se exploran y
enseñan otras filosofías de Occidente.
Para cumplir fielmente
con el rumbo de sus objetivos escolásticos, el Ateneo Filosófico del Yoga,
(AFY) ha fijado unos estatutos básicos que se han sistematizado en preceptos
discipulares y en principios filosóficos
institucionales, los cuales se expondrán y explicarán en los siguientes ítems.
Por
lo demás, en el AFY, se enseña una filosofía práctica y sencilla, armónica
entre lo terrenal y lo celestial, que se sintetiza en máximas de vida, como las
siguientes:
Si
no se es diligente en lo mundano, de nada sirve ser competente en lo
supramundano.
Vive con
alegría, aún cuando tengas un destino lleno de adversidades. A cada tragedia,
llora lo que corresponda y dedica un breve tiempo de tristeza, pero no olvides
lavar el corazón con las límpidas aguas del olvido y encauzar tu vida en las
fuentes de la alegría con una mente en la cándida luz del sol.
Es digno de
practicar el voto de pobreza, aquel que sea capaz de generar riquezas.
Es poético
mirar las estrellas y cantar hazañas alrededor de una cálida fogata, pero la
poesía más elevada y perfumada es aquella que emana de los sacrificios humanos,
de un corazón servicial, de unos labios que animan a seguir y de una mente
clarificada al servicio de la humanidad.
Un trozo de
pan puede quitar el hambre de un día, pero un trozo de sabiduría puede quitar
el hambre espiritual de toda una vida.
Para finalizar
sobre estas reflexiones, cabe decir finalmente que sólo hay un destino y mil
caminos que te conducen allí. Aquí te ofrecemos un camino que en ocasiones es
escabroso y empinado, pero a cambio te eleva lo suficiente para vislumbrar el
horizonte y a su vez se abre ante ti, un atajo bello y rápido que te permite
alcanzar ese glorioso destino.