Curso de Brahmavidya. (Sabiduría Divina)

1)  INTRODUCCIÓN BREVE CURSO DE FILOSOFÍA ESPIRITUAL INDIA.

        Filosofía significa literalmente “amor a la sabiduría”. Proviene de dos vocablos del antiguo griego, phílos que significa amante y sophía que significa sabiduría. Por tanto es aquella disciplina que busca el conocimiento de las cosas, especialmente en lo concerniente a la existencia, a las causas que la provocan, al sentido de la vida y del misterio que envuelve el universo. De tales preguntas surgen diversas disciplinas de la filosofía como la metafísica, la estética, la ética, la epistemología, la lógica, etcétera que intentan dar respuestas a todas esas preguntas que se hace el ser humano respecto a su existencia, a la vida y a la muerte, a la causa que está detrás de los fenómenos naturales, al enigma de Dios, del universo, etcétera.

        El equivalente oriental para la palabra filosofía sería el término sanscrito vidya o viveka, que significa el primero sabiduría o conocimiento y el segundo, discernimiento.
        Una vez aclarado el significado de filosofía, expondremos el temario completo que consta este breve y simplificado curso de filosofía espiritual india.

 

Temario:

1)    Breve introducción a las a las antiguas filosofías del oriente.

2)    Los seis sistemas filosóficos clásicos de la India.

3)   Influencia de la filosofía india en occidente.

4)   Introducción a las enseñanzas comunes de las filosofías místicas del Oriente y de la India en particular.

5)   El enigma de Dios.

6)   El plan de evolución universal.

7)   Los reinos de vida en la naturaleza y en el universo.

8)   Naturaleza metafísica del ser humano.

9)   La meta-fisiología humana.

10)               La vida post mortem.

11)               La doctrina del Dharma o el sentido del deber.

12)               La doctrina del karma o ley de causa y efecto.

13)               La doctrina de la reencarnación o renacimiento.

14)               Aclaraciones fundamentales respecto a la reencarnación.

15)               El sendero del discipulado.

16)               Glosario sanscrito.

17)               Epilogo.

 
A continuación, ya visto el temario, podrán leer el contenido según el orden expuesto o bien por separado según el interés que atraiga cada tema, ya cada uno de ellos si bien siguen un hilo conductor lógico, también pueden leerse por separado.

 

Conjuro poético de la lección:

¡Oh Divino ser que moras en mí!,

Conduce a mi alma a la verdad,

Orientame a las enseñanzas reales

Nutre mi mente para ser en sabiduría,

mi corazón para ser en bondad

mi cuerpo para ser en utilidad

y entrar en la senda de la realización.




2)  INTRODUCCIÓN A LAS ANTIGUAS FILOSOFÍAS DE LA INDIA.

Por Lejano Oriente se entiende el conjunto de países que se ubican más allá de las fronteras de Persia, es decir desde la India hasta el Japón. Es una norme región de exóticos y milenarios países, que ha sido cuna de un sinnúmero de filosofías y religiones autóctonas o  retocadas modificaciones de sobrevividos credos atlantes o pre-diluvianos, muchas de las cuales ya casi no existen porque no tienen seguidores o exponentes que pregonen o documenten su doctrina y existencia.

De las filosofías que perduran hasta nuestros días, de China por ejemplo, destaca el confucionismo como filosofía moral del Estado y también el taoísmo como filosofía de vida en armonía con la Naturaleza. De la India, prolífica región de una gran diversidad de corrientes filosóficas que van desde un materialismo ateísta (como el sistema Lokayatika de Charvakas) hasta un espiritualismo universalmente teísta (como la Vedanta), destacan algunas filosofías que han servido de base para la creación de posteriores religiones. Por ejemplo, el Vedantismo, el krishnaísmo y el budismo son religiones inspiradas en los sistemas filosóficos de sus respectivos fundadores, Vyasa, Krishna y Buda.  

En el siguiente capítulo nos concentraremos en las filosofías surgidas de la India.

 

Conjuro poético de la lección:

“Que mi ser se abra a los secretos de la vida,

que mi ser se abra a los misterios del universo,

Que mi ser se posesione como absoluto rey

de mi reino psíquico y de mi templo carnal.

Que mi ser absorba la luz de la eterna fuente

y la transmita a todos los rincones de su soberanía.

 

 
3) LAS PRINCIPALES ESCUELAS FILOSÓFICAS DE LA INDIA.
En la India existen numerosas corrientes filosóficas y teológicas que han perdurado en el tiempo y en consecuencia han creado escuelas. Pero no todas estas escuelas filosóficas son de índole mística o espiritual, pues también existen provenientes de tan arcaicos tiempos, algunas corrientes filosóficas que niegan la existencia de Dios, que argumentan el materialismo y explican muy concienzudamente el ateísmo y el sin sentido de la vida. Ejemplo de estos sistemas filosóficos son la escuela agnóstica fundada por Sanjaya, la escuela materialista de Ajita, la escuela indiferentista de Kassapa, la escuela determinista de Makkhali y el sistema Lokayatika de Charvakas que originalmente fue más extremista en sus postulados que sus pares materialistas de occidente. Pero conocer a fondo sus argumentaciones no nos interesa para la finalidad de este curso; simplemente exponer que el ateísmo no es producto de la vida moderna, ni de los razonamientos que expone la ciencia. La verdadera espiritualidad siempre ha sido cosa de pocos, aún en las edades doradas. Y si tal época destacó por su misticismo fue por la obra relevante y valiente de esos pocos.
De las numerosas sectas teológicas y filosofías espiritualistas de la India, destacan seis darshanas, (escuelas o sistemas filosóficos) ortodoxos, que reconocen la autoridad de los Vedas. Estas seis escuelas o darshanas son las siguientes:
1.- Filosofía Sankhya, fundada por Kapila.
2.-Filosofía Vedanta, creada o compilada por Vyasa.
3.- Sistema Yoga, compilada y sistematizada por Patanjali.
4.-  Sistema Vaisheshika, creado por Kanada.
5.- Sistema Purva Mimansa, creado por Jaimini.
6.- Sistema Nyaya de Gotama.
 
        A su vez, entre los sistemas no ortodoxos, es decir aquellas doctrinas que niegan que los Vedas sean la única revelación, están el jainismo fundado por Mahavira y el budismo, fundado por el príncipe Sidharta Gautama, el Buda.
 
Conjuro poético de la lección:
Tres espíritus de bondad:
¡Luz, calor y energía!
dan vida al universo.
Pero todas de una fuente son.
¡Del bendito fuego cósmico,
yo soy su chispa inmanente,
llena de luz, calor y energía!
 

4) INFLUENCIA DE LAS FILOSOFÍAS DE LA INDIA EN OCCIDENTE.
        Grecia y Roma, grandes civilizaciones del pasado, han sido la cuna de la cultura occidental. Grecia, fue el semillero  de la filosofía, las artes y la ética de vida, mientras que Roma fue el agricultor que expandió esas semillas por Europa. 
        Pero lo interesante de todo esto es que, la antigua Grecia tuvo no tan sólo un intercambio comercial con Oriente, sino que también cultural, especialmente con la India, donde los filósofos y sabios griegos bebieron de las fuentes indas para posteriormente adaptar ese saber a la mentalidad helénica.  La principal fuente inda para los sabios griegos fue la filosofía Sankhya. Este sistema aportó la doctrina de la evolución espiritual y de la evolución material, así como la teoría atómica que sirvió de base a la filosofía griega para su teoría del átomo. Pitágoras y  Platón estaban muy versados en la filosofía Sankhya.  Tanto la filosofía Sankhya como las restantes darshanas indias fueron conocidas en la Grecia antigua, sirviendo de base  a las diversas corrientes de pensamientos surgidas en Grecia. En la región del África, Egipto aportó otro tanto a la cultura filosófica griega. Siglos después de esta etapa de nutrición e influencia filosófica por parte de Oriente y Egipto, Grecia fue desarrollando sus propios teoremas y filosofías que le dieron fama. Sabios como Aristóteles crearon sus propias teorías filosóficas respecto al universo, al origen de las cosas y al sentido de la vida.
        En consecuencia, la filosofía griega es una integración de fuentes filosóficas orientales, egipcias  y oriundas, (sobretodo, órficas).
        Por otra parte, en el oriente próximo  surge el cristianismo que antes de hacerse religión, pregona una filosofía de vida marcadamente oriental. De hecho, su fundador, el maestro esenio Jesús, el cristo, recibió adiestramiento de tres sabios orientales, (llamados los tres reyes magos).  Posteriormente, recorre Egipto y Oriente tanto para formarse como para enseñar, antes de asentarse definitivamente en Judea.
        Finalmente y gracias al imperio romano, tanto la filosofía griega como el cristianismo, se expanden por la Europa y desde aquí siglos después al nuevo mundo. Pero en el nuevo mundo, durante el periodo colonial sólo llega el cristianismo que se impone a la fuerza, eliminando a su vez todas las prácticas, escrituras y doctrinas religiosas indígenas. Lo poco que queda del saber indígena se guarda con sigilo de los ojos inquisidores, perdiéndose en el camino del tiempo muchos conocimientos y creencias por diversos motivos, entre ellos el propio desinterés de los indígenas por conservar sus culturas ancestrales. Tenían que pasar cinco siglos para que esto fuera cambiando, aunque ya era demasiado tarde porque el Dios Cronos se devoró a muchos de sus hijos.
Durante el siglo veinte llegan al nuevo mundo diversas corrientes filosóficas y religiosas orientales, provenientes tanto desde la vertiente europea como asiática. Esta afluencia filosófica y espiritual en simpatía con las culturas nativas, produce una apertura de las tradiciones indígenas ancestrales que aún se conservaban, dando por resultado un sincretismo de nuevos movimientos místicos, especialmente en los países andinos y norteamericanos, (en EEUU y Canadá).
       
Conjuro poético de la lección:
¡Oh divino espíritu que habitas en mí!
Abre mis sentidos para oriente y occidente,
para el sur, el norte y el centro.
¡Que mis ojos vean la verdad oculta
en cada tiempo, en pueblo y en cada nación!
 

 
5) CONCEPTOS Y ENSEÑANZAS COMPLEMENTARIAS DE LAS FILOSOFÍAS INDIAS
        En la introducción mencionamos que en Oriente, específicamente en la India, surgieron diversas filosofías, algunas de carácter ateo y materialista y otras de profunda sabiduría mística. Respecto a estas últimas, si bien difieren en la naturaleza de la realidad y métodos para acercarse a ella, comparten muchos conceptos metafísicos fundamentales para sus respectivas doctrinas metafísicas como el dogma de la reencarnación, el credo del  karma, el sentido del Dharma, etcétera y en general las restantes concepciones filosóficas de cada escuela en particular se complementan perfectamente bien  unas con otras originando un eclecticismo utilísimo para el sendero espiritual. Sobre estos conceptos atenderemos en este apartado.
 
El concepto de maya: Palabra sanscrita que proviene de la raíz ma, (medir), pero que en realidad tiene diversos significados, entre ellos, ilusión, engaño, imagen irreal, etcétera.  Por tanto, maya viene a significar lo ilusorio de la vida y de los fenómenos del universo.
Este concepto metafísico proviene originalmente de la filosofía Vedanta advaita, la cual  explica que sólo existe una única realidad, Dios y que todo lo demás es una ilusión, un sueño proyectado por la mente universal de Dios. Por tanto la separabilidad que percibimos entre el hombre, Dios y el universo es irreal, no existe, es una ilusión provocada por el velo de maya.
En conclusión, el maya cumple dos funciones: por un lado, proyectar un mundo o universo lleno de multiplicidad fenoménica y por otro lado ocultar la verdadera realidad divina.
El concepto de prana: Palabra sanscrita que significa literalmente energía, pero que comprende un concepto muy metafísico de energía. En las filosofías indias el término “prana” viene a significar la fuerza motriz que origina todas las energías físicas y metafísicas del universo.  La energía vital, la electricidad, la luz, el calor, el pensamiento, el movimiento de los planetas y de los átomos, los fenómenos químicos y atmosféricos y en realidad todo, todo lo que se mueve y vive son  manifestaciones de aquella energía sustentadora que los indios llaman prana, los chinos chi y los japoneses ki.
 
El concepto de Samsara: Se entiende como la rueda de reencarnaciones de las almas, es decir, el continuo ciclo de nacimiento, muerte  y renacimiento, la cual finaliza cuando el alma alcanza la iluminación. Este proceso de iluminación puede acelerarse voluntariamente a través de una vida moral correcta y de una formación espiritual adecuada.
Plan de evolución universal: todas las filosofías místicas (aunque difieran en sus detalles) contemplan este concepto como el destino de la toda manifestación de vida tanto en su perfeccionamiento físico como en su desenvolvimiento psíquico y espiritual en todos los seres vivos.
        En este capítulo, hemos visto brevemente algunos conceptos aportados por las darshanas indias, (sistemas o escuelas filosóficas de la India) que se complementan perfectamente entre sí.
 
Conjuro poético de la lección:
“Que la esencia me lleve a la esencia
y no se pierda en los recovecos de la ilusión.
Que la ilusión se disipe por la eterna verdad
Que habita dentro de mí.
 
6) EL ENIGMA DE DIOS
Sobre este tema, el más misterioso que el hombre pueda indagar, todas las filosofías espirituales del oriente, guardan silencio.
 Los sabios de la India, dicen claramente que guardando silencio es como mejor se expresa el misterio de Brahman, el Dios absoluto de la India. Por tanto, cualquier palabra pronunciada para intentar explicarlo, es ya limitar lo ilimitado, es conmensurar lo inconmensurable, es definir lo indefinible.
        Pero, a pesar de lo dicho, intentaremos dar más o menos una idea filosófica del enigma para comprensión de aquellas personas que recién se adentran en la filosofía mística de la India.
Aquello que llamamos Dios, Divinidad u otro nombre, es un modo humilde de nombrar a aquel principio insondable y eterno del que se originan todas las cosas y no cosas, aquel principio del que surgió el universo físico y metafísico. Aquello, es aquella inmanencia que abarca todo lo infinito, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande. Es la mente omnisciente, omnipresente y omnipotente  que abarca toda la materia, toda la energía y toda la vida cósmica y micro-cósmica. Es la Única realidad en donde vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Es la única fuente de vida de donde surgen todas las formas de vida existentes en el universo.
Conjuro poético de la lección:
“Ningún enigma hay, porque mi ser es el enigma.
El misterio del universo, es el misterio de mi universo.
El cosmos interno es el cosmos externo
y yo soy su infinita partícula, su átomo y su galaxia.
 
 
7) EL PLAN DIVINO DE EVOLUCIÓN
 
Todo el universo está regido por una gran ley, de la cual emanan todas las demás leyes de la naturaleza, desde las físicas hasta las metafísicas.
Esta gran Ley, es el principio de evolución universal, que impele la evolución integral en todas las cosas y en todo lo contenido en el universo, desde lo físico y mundano hasta lo psíquico y supramundano. Así, bajo esta ley, las formas de vida evolucionan, la conciencia que habita cada forma de vida también evoluciona, las estrellas y nebulosas, evolucionan, las humanidades y seres divinos evolucionan y todo aquello que tenga o contenga vida, evoluciona hacia la perfección, belleza y armonía.
 
Conjuro poético de la lección:
“El eterno origen y fin es mi morada,
cada tiempo, cada espacio y existencia
una habitación de mi hogar.
En un sitio duermo, en otro despierto y en otro trabajo,
y ese es mi sagrado destino que mi ser cumple con arrojo.
 
 
8) LOS REINOS DE VIDA EN LA NATURALEZA Y EL UNIVERSO.
 
        La ciencia ortodoxa reconoce la existencia de tres reinos materiales, llamados reino mineral, reino vegetal y reino animal. Al ser humano lo introduce como parte del reino animal, aunque lo considera un animal superior a los demás, pero animal al fin y al cabo. Por otra parte reconoce que la vida existe en el reino vegetal y por supuesto también en el reino animal, pero niega la existencia de vida en los minerales. Dicho esto, veamos cómo lo ve la filosofía  iniciática india.
        La sabiduría espiritual afirma la existencia de varios reinos de vida, (concretamente siete) pero para no complicar ni liar más al estudiante sobre este asunto, dividiremos los reinos de vida del planeta en cinco reinados, a saber:
 
1.- Reino mineral.
2.- Reino vegetal.
3.- Reino animal.
4.- Reino humano.
5.- Reino dévico, (el mundo de los espíritus elementales, ángeles y devas).*
 
        Aunque la ciencia no reconoce ni observa vida en los minerales, rocas y piedras, la ciencia iniciática sí afirma la existencia de vida en estos cuerpos pétreos.
        En cuanto al reino dévico, podemos ver su manifestación más palpables en los fenómenos geológicos, telúricos, atmosféricos, etcétera, como por ejemplo en los vientos, en las corrientes marinas, en las erupciones volcánicas, en el crecimiento de las plantas, en las leyendas folclóricas sobre duendes, etcétera.
 
Conjuro poético de la lección:
“En el sagrado templo en que vivo
Flora y fauna, piedras y espíritus
habitan dentro de mí.
Entonces, que mi ser, haga de mi templo
un lugar de paz y armonía
para todos los reinos de vida.
 
 
9) NATURALEZA METAFÍSICA DEL SER HUMANO
 
        Para la ciencia ortodoxa, todo ser viviente, incluyendo el ser humano está animado por leyes biológicas, mientras que su naturaleza psíquica es producto  de procesos químicos cerebrales.
En cuanto a las religiones monoteístas en general, ven al ser humano como un cuerpo con alma. Como puede observarse, no hay mucha diferencia entre la ciencia y la religión respecto a la visión del hombre. Ambas lo ven como materia animada. La diferencia radica en que la ciencia achaca esa animación a procesos químicos que surgen en la concepción biológica y que acaban con la muerte, mientras que la religión atribuye el nacimiento del alma con la concepción biológica de la vida y que tras la muerte, el alma pasa a un estado de ultratumba eternamente.
Ahora bien, para la filosofía mística de la India, (a diferencia de las religiones monoteístas), el advenimiento del alma a la vida mundana gatilla los procesos kármicos para nacer en determinado lugar, familia y cuerpo ya sea masculino o femenino. Por tanto,  el ser humano es un Dios, un ser divino que habita en un templo de carne.
Este ser divino emana del Divino Ser Cósmico y por tanto también se le llama chispa divina. Existe en estado metafísico desde antes y después de la vida mundana. No nace, ni muere. Es espíritu puro que al venir al mundo se reviste de una anatomía física, ultrafísica y metafísica. Esa anatomía es lo que se conoce por cuerpo, alma y espíritu encarnado. De arriba abajo es Espíritu, Alma y cuerpo o Chispa divina, Psiquis y materia. Sólo el primero es eterno e inmortal, mientras que la psiquis y el cuerpo  mudan en cada vida.
Para conocer en profundidad esta trina anatomía metafísica del ser humano, analicemos sus tres componentes mencionados, (Espíritu, alma y cuerpo):
1)   El espíritu es la pequeña llama divina inserta en cada ser que en el transcurso de la evolución debe acrecentarse e irradiar a través del alma y del cuerpo en perfecta armonía, pureza y silencio con la Voluntad Divina. Es la semilla solar que busca brotar en el mundo de la materia como sagrado árbol de dorados frutos prestos generosamente para nutrir y revivir. Es el Yo divino de los indos, que no debe confundirse con el yo egocéntrico y mesquino.
2)   El alma o psiquis es el medio donde se manifiestan los pensamientos, las emociones, el carácter y temperamento del ser humano. Sirve como medio de expresión de la naturaleza superior, (espíritu) y también como medio canalizador de la naturaleza inferior, (de los instintos corporales y deseos materiales del cuerpo).
3)   El cuerpo físico o carnal, que es el vehículo material para moverse y actuar en el mundo. Sirve de herramienta tanto para la expresión del alma como del espíritu. Ha de convertirse gradualmente en  obediente herramienta del espíritu para que éste pueda cumplir la voluntad divina. Por tanto al servir de morada para un ser divino, ha de tratarse como un templo divino.
 
Esta división de espíritu, alma y cuerpo es muy básica, pero suficiente para comprender la naturaleza humana y en consecuencia comenzar a indagar en el conocimiento de sí mismo, base para avanzar en el desarrollo espiritual. No obstante, dependiendo de los métodos de trabajo para el desarrollo espiritual, algunas escuelas filosóficas clasifican la anatomía metafísica del ser humano con otras divisiones, dependiendo del aspecto que desean profundizar o tratar. Así por ejemplo, los teósofos  e hindúes dividen al ser humano en siete cuerpos o almas, los alquimistas en 4 cuerpos en correspondencia con los elementos, los astrólogos en 12 facetas en concordancia con los signos zodiacales, los cristianos en 3, los moralistas y zoroástricos en dos naturalezas en relación al bien y al mal.
Estas diversas divisiones del ser humano, no son arbitrarias, ni contradictorias y ni una es más verídica que otra. Todas estas divisiones son legítimas, complementarias y acopladas a cada sistema filosófico y por tanto puntos de vista  adoptados por cada escuela para instruir a sus discípulos. 
 
Conjuro poético de la lección:
“El divino ser que habita en mí, es mi yo en lo alto.
Por tanto, invoco su esencia, presencia y potencia.
Sea él, el silencio, la pureza y la armonía manifiesta.
Porque Yo soy el divino silencio que gobierna este cuerpo,
Porque Yo soy la divina pureza que reina este corazón,
y porque Yo soy la divina armonía que maneja esta mente.
 




10) METAFISIOLOGÍA HUMANA

 

        En el tema anterior se hizo una pequeña introducción en torno a la naturaleza metafísica y anatomía supramundana del hombre. Ahora, en este capítulo, profundizaremos sobre este aspecto oculto del ser humano.

        Se ha dicho que cada sistema filosófico o escuela de sabiduría  divina en su objetivo de investigar la psicología humana, le dividía en determinados números de aspectos, (que llamaban cuerpos, envolturas, almas o planos) a fin de profundizar los misterios de su fuero interno y en consecuencia diseñar disciplinas de entrenamiento y desarrollo espiritual para el ser humano.

        La división más usual y extendida es la constitución septenaria, es decir, dividir la anatomía esotérica del ser humano en siete cuerpos, envolturas o dimensiones que componen la unidad humana. Esta división ha sido adoptada por los hindúes, yoguis, teósofos, metafísicos y otros movimientos místicos. Cada escuela ha nombrado a estos siete cuerpos con su propia nomenclatura.

Veamos a continuación un cuadro sinóptico de la constitución septenaria.

 

Nivel:
Envoltura o cuerpo:
Nomenclatura sanscrita, (India)
Nomenclatura teosófica
 
1
Espíritu, (chispa divina)
Atma
Monada
 
2
Inteligencia,(Sabiduría)
Budhi
intuición
 
3
Mente abstracta
Manas
Mental superior
 
4
Mente instintiva
Kama Manas
Mental superior
 
5
Emocional
Linga Sharira
Astral
 
6
Energético
Prana
Vital
 
7
Corporal
Sthula Sharira
Etero-físico
 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora, veamos la equivalencia de la “constitución septenaria clásica” con las divisiones corporales o dimensiones de otros sistemas no septenarios.

 

Nivel:
Envoltura:
División hindú:
La Religión egipcia:
El Credo cristiano:
1
Espíritu
Atma
Sahu
Espíritu
2
Intuición
Budhi
 
Alma
3
Mental superior
Manas
 
4
Mental inferior
Kama Manas
Ib
5
Emocional
Linga Sharira
6
Energético
Prana
Ka
Cuerpo
7
Corporal
Sthula Sharira
Ka,(cuerpo etérico)
Khat, (cuerpo físico)

 

 
 
 
11) LA VIDA POST MORTEM
 
        La muerte, la realidad del ultramundo y el estado post mortem del ser humano  es uno de los temas más fascinantes y enigmáticos de la filosofía espiritual.
 Desde tiempos remotos, existieron doctrinas que afirmaban la realidad de la vida post mortem y otras tantas que lisa y llanamente lo negaban. Ambas posturas exponían argumentos tan sólidos y fundamentados como los debates actuales sobre el mismo tema. Pero lo cierto es, que no existen pruebas materiales contundentes tanto para afirmar o negar la vida del alma después de la muerte. De modo que la única manera de demostrar esta doctrina para los sentidos de la razón es recurrir a la lógica filosófica, puesto que los fenómenos parapsicológicos en torno a los casos de fantasmagoría, experiencias fuera de cuerpo  ( o EFC), regresiones a la vida después de la muerte clínica, etcétera no son aceptados por la ciencia ortodoxa.
        No existen instrumentos científicos para demostrar la realidad del supramundo o la existencia del alma. Los únicos instrumentos que posee el hombre para descubrir estas realidades se hallan en su interior, es decir, son instrumentos de naturaleza psíquica y metafísica. Por tanto, aparte de los entrenamientos parapsicológicos adecuados, aquel científico que desee usar  estos instrumentos psíquicos para la investigación seria, debe previamente desarrollar en sí mismo una vida espiritual, filantrópica y ética que le aducirán a obtener naturalmente tales facultades perceptivas e intuitivas.
        El mundo onírico, con sus sueños y pesadillas, mirado desde una perspectiva mundana es lo más cercano al ultramundo. De hecho, a través de los sueños podemos conectar con ciertas regiones del supramundo y desvelar maravillosos misterios.
 
Para comprender racionalmente la existencia de un supramundo, debemos decir que el universo se compone de materiales densos y materiales sutiles, los cuales por una parte se acoplan dentro de un mismo espacio y también se distribuyen a través del cosmos en diversas regiones interpuestas entre sí. De modo que para la filosofía mística, el cielo, el purgatorio y el infierno no son determinados lugares ubicados allá arriba en las nubes o hallá abajo en pleno corazón ígneo del planeta. Son estados de existencias, planos de vibración, que en el argot metafísico u ocultista se le conoce como “Plano astral”, con sus correspondientes subplanos de existencia. En otra palabras, tal cual como describimos la anatomía metafísica del ser humano con sus envolturas física, etérica, astral, mental, etcétera, de igual manera, el universo físico que vemos, contiene una  contraparte etérica, astral, mental, búdica y atmica en las cuales también hay vida, entre ellas humanos desencarnados del mundo físico pero vivos en los siguientes planos o regiones mencionadas. O sea, con la muerte física, el ser humano pasa inmediatamente (por lo general) al mundo astral y desde allí gradualmente a otras subregiones del plano astral, ya que tras la muerte de su cuerpo carnal, pervive en un breve tiempo en su cuerpo etérico antes de que éste sea desechado por el alma humana.
Lo que para nosotros es muerte en nuestro terrenal mundo, es nacimiento para  el ultramundo y lo mismo vale para la inversa. Cuando allí, en el ultramundo el alma comienza a morir… aquí, en nuestro material  mundo, se vislumbra una nueva vida física que llega  a nacer. Nacimiento y muerte son las puertas de tránsito entre uno y otro mundo.
 
 
12) EL DHARMA
 
La palabra Dharma procede del idioma sanscrito y significa literalmente deber. En la filosofía espiritual se emplea este término para designar aquel principio del deber moral, de actuar en armonía con el plan divino de evolución. Este concepto filosófico  oriental es más o menos equivalente al areté de los antiguos teósofos griegos.
        La ley del Dharma es el principio de seidad, es decir de ser o estar en la armonía correcta de cada situación. Por ejemplo, el Dharma de un estudiante es aprobar los exámenes escolásticos hasta  terminar satisfactoriamente los estudios; el Dharma de un soldado es defender a su patria hasta incluso sacrificando su vida si fuese necesario y así con cada situación del momento, ya sea en el hogar, en el trabajo, en la amistad, en la sociedad, etcétera.
Existen diversos niveles de Dharma: maritales, familiares, sociales, escolares, laborales, vocacionales y espirituales. También  cronológicos, es decir, momentáneos, temporales y atemporales.

 
 


13) LA LEY DEL KARMA

 

En el antiguo idioma sanscrito la palabra karma significa acción, rueda, etcétera entre otras muchas acepciones. En lo que concierne a la filosofía espiritual se entiende por karma, aquella ley de justicia. Por justicia nos referimos a aquel principio físico y metafísico de causa y efecto de nuestras acciones y omisiones, que también se conoce como justicia divina, justicia universal o aquella parábola cristiana que nos enseña que cosechamos según lo que hemos sembrado.

Esta ley de acción y reacción opera en todas las dimensiones del universo y por tanto también en el ser humano,  es decir en el perímetro de sus acciones y omisiones corporales, en su ámbito sentimental y también mental. Por tanto, al actuar, pensar o sentir de una u otra manera, pone en movimiento tales o cuales fuerzas que determinan un destino.

 

Conjuro poético de la lección:

“Oh regentes de la vida, os invoco con todo mi ser:

Enseñadme a conducirme con sabiduría en esta tierra.

Inspiradme en las buenas acciones

y advertidme en las imprudencias.  

Que mi mente esté atenta y discerniente

para servir a las divinas causas de la vida.

 



14) LA REENCANACIÓN.
 
Este es uno de los temas más polémicos de las filosofías y religiones, porque algunas corrientes de pensamiento lo fundamentan y otras lo niegan. De las escuelas que lo fundamentan, también difieren unas de otras en cuanto a su descripción y procesos. Pero  antes de discutir este asunto pasemos a explicar lo que se entiende por reencarnación.
        La palabra reencarnación se compone de tres vocablos: re (otra vez), en (entre) y carnación (carne). Por tanto significa entrar otra vez en cuerpo carnal, o sea que el espíritu entra otra vez en un cuerpo físico para vivir experiencias en el mundo. En sanscrito, reencarnación se dice punarjanaman.
        Concretando, la reencarnación es el dogma que explica que el ser humano después de morir y pasar un tiempo en las regiones de ultratumba puede volver a nacer otra vez a la vida terrenal.  Durante esta rueda de reencarnaciones, (o sea  de nacimientos y muertes) el alma va evolucionando como ser humano, es decir elevando su nivel de conciencia en cada vida hasta alcanzar una maduración espiritual que le permita liberarse de esta rueda de reencarnaciones y seguir su evolución en otros estados superiores a lo humano.
Durante su estado post mortem, antes de nacer, pasa por un proceso de amnesia respecto a su vida anterior con el fin de nacer como un ser puro, libre recuerdos, sentimientos y pensamientos de su vida anterior ya que podrían ser un obstáculo para la presente vida. No obstante lo dicho, el alma conserva consigo en su subconsciencia el aprendizaje de las experiencias vividas, que se traduce en sabiduría de vida instintiva, innata...que contribuyen a su maduración espiritual.
        Para acelerar esta maduración espiritual en el ser humano y según el karma de cada alma, éstas van naciendo a la vida en diversas razas, credos, naciones y sexos. Pues, el alma es asexual y esencialmente cosmopolita por así decirlo, pero al nacer toma una polaridad masculina, femenina o intermedia en algunos casos, razón por la cual debemos desarrollar una cierta comprensión espiritual, pero con matices éticos bien discernidos.
Otro aspecto importante a tener en cuenta respecto al dogma clásico de la reencarnación, es que desgraciadamente suele confundirse con la transmigración de las almas de un cuerpo a otro. Peor aún, religiones arcaicas de la India enseñan esto como reencarnación o incluso en el mismo hinduismo se cree que un alma con mal karma puede renacer en animal lo que implica una involución más que un castigo correctivo y por tanto contrario a la ley de  evolución. Mientras que en Occidente, especialmente en algunas corrientes New Age se enseñan que el alma puede reencarnar en cualquier parte del universo, es decir en otros sistemas planetarios con civilizaciones similares a la nuestra. Este dogma en un sentido metafísico es antifilosófico y en absoluto armónico con la ley de evolución y orden. La Tierra con su sistema de vida ofrece más que suficientes posibilidades para la evolución espiritual de los seres humanos y por tanto el alma no necesita recurrir a otras escuelas planetarias con sistemas de vida ajenos al subconsciente del colectivo humano.
                          


 
15) ACLARACIONES RESPECTO A LA REENCARNACIÓN.
En el tema anterior expusimos brevemente el concepto de la reencarnación, mirado  desde un ámbito humano. Pero esta ley de reencarnación es un principio que opera en todas las cosas materiales del universo desde un átomo hasta una galaxia.  Todo lo que nace no es eterno y algún día ha de morir. Sus restos materiales se fundirán en el depósito de la Naturaleza y se reciclarán hasta alcanzar nuevamente un estado de pureza apto para  formar nuevamente una renovada materia y energía que servirán para formar otro cuerpo y animar otra vida. Las eternas estrellas que vemos en el espacio sideral nacieron paulatinamente hace eones de años y viven durante otros tantos eones más, pero algún día morirán y sus masas y energías que dieron brillo a ese cuerpo celeste volverán al depósito cósmico del espacio, materia y energía para reciclarse y servir nuevamente como  renovada materia, energía y espacio para dar vida a otras estrellas. Todo lo que hay en el universo nace, vive, muere y reposa durante un tiempo para volver otra vez a nacer, vivir, morir y reposar.*Hasta nuestro hermoso universo que nació de un Big Bang que se expande y se contrae en eternas respiraciones y espiraciones, volverá a morir algún día   recogiéndose totalmente en sí misma hasta reposar nuevamente en el Caos.
 Ahora bien,  volviendo a nuestro espacio de vida, la ley de la reencarnación se manifiesta en todos los reinos naturales del planeta, es decir en el reino mineral, en el reino vegetal y en el reino animal. Es decir, que las formas de vida para cada uno de estos reinos, es nacer, morir y renacer siempre en los mismos reinos de vida y por tanto evolucionar lo mejor posible a través del amplio abanico de posibilidades de cada reino. Pero respecto al ser humano, el alma humana no renace nunca como animal, si no que siempre por decirlo así en el reino humano. El buen o mal karma de las almas lo hará renacer en mejores o peores condiciones, pero siempre en el mismo reino. Así por ejemplo, el mineral que ayer fue plomo, dentro de unos cuantos milenios será el oro del mañana; la planta que vivió como maleza ayer, mañana renacerá como árbol; los animales salvajes de ayer, serán los animales domésticos del mañana; el hombre salvaje de ayer, mañana será el sabio que guie a un pueblo. Pues, esta es la evolución de la vida a través de la conciencia con el auxilio de la ley de la reencarnación.  
Para finalizar, habíamos dicho que todo en el universo está sometido a la ley de la reencarnación.  Por tanto, esta ley también cabe grupalmente para cada reino de vida con el conjunto de las formas de vida contenidas dentro de las fronteras de cada reino. Así por ejemplo, el conjunto del reino de vida mineral que formó parte de un extinto planeta remoto, será en el futuro el conjunto de un reino vegetal del siguiente sistema planetario que surja en el lejano universo del futuro. Lo mismo vale para el reino vegetal remoto que renacerá en el nuevo sistema como el fututo reino animal y el reino animal anterior, como el reino humano futuro, mientras que el reino humano anterior será el reino de los semidioses y regentes planetarios del futuro sistema de vida.        


 
16) EL SENDERO ESPIRITUAL
 
        En el lenguaje filosófico, por sendero espiritual o místico, no se interpreta literalmente como un camino tangible que conduce a cierto lugar sagrado, ni como una ruta turística de ocio metafísico en torno a la meditación, prácticas de yoga, etcétera, si no que se entiende alegóricamente como el proceso de emancipación de la chispa divina inserta en el fuero interno del ser humano.
        La manifestación de la vida en la naturaleza evoluciona por así decirlo, en tres aspectos: en lo material, en lo psíquico y en lo espiritual. La evolución material se manifiesta en la modelación de mejores cuerpos  para subsistir en la naturaleza, en lo psíquico se manifiesta en la mejor capacidad mental e instintiva para responder a los cambios del entorno y en lo espiritual se manifiesta en el despertar de la conciencia divina. Ahora bien, estos tres aspectos en evolución tardan eones de años en ir desarrollándose, siendo el más lento en desarrollo la evolución espiritual. Para ejemplificarlo, el ser humano desde la época cavernícola, ha refinado en belleza y perfección su cuerpo físico, acrecentado su inteligencia y progreso material, pero moralmente su evolución es más lenta. Cierto es que ahora hay más conciencia general con los derechos humanos, con el respeto ecológico del planeta, el respeto a la libertad, pero estos cambios de conciencia aún son pocos y se han ido logrando muy lentamente. Todavía se desatan guerras por mezquindades, todavía hay esclavitud humana, trata de blancas, explotación laboral intencionada, corrupciones sistemáticas de ciertas oligarquías, etcétera. Por tanto, la evolución espiritual de la conciencia es muy lenta y gradual respecto a los otros dos aspectos mencionados. Pero y esto es muy importante, este último aspecto, es decir el despertar de la conciencia, se puede acelerar intencionada y voluntariamente. Es lo que se conoce como entrar en el sendero espiritual.
El sendero espiritual va más allá del simple deseo de ser un ser superior y por tanto no debe confundirse con las bien intencionadas aspiraciones de superación personal y bien común para la humanidad. En estricto rigor, el sendero espiritual es la disciplina mística aplicada a la vida y por tanto el firme propósito voluntario de acelerar la evolución del despertar de la conciencia a través de esfuerzos y prácticas adecuadas y continuas, entendiéndose por conciencia el desarrollo gradual del carácter virtuoso, de sabiduría, de bondad y de amor, de servicio y generosidad. Este desarrollo gradual se consigue con herramientas prácticas y adecuadas a cada naturaleza humana. El estudio de las doctrinas correctas, la práctica de la bondad, de la plegaria, de la conducta ética, de la meditación, el amor a un alto ideal, etcétera son ejemplos de técnicas y herramientas para el sendero espiritual.
Cabe decir que, durante el recorrido del sendero espiritual, sobre todo al inicio del camino, pueden surgir tropiezos, flaquezas, cansancios y caídas, lo cual es normal durante el proceso, pero lo importante es darse cuenta de la situación, levantarse y seguir la marcha aunque sea más pausada. Toda derrota en el camino es una preparación aleccionadora para conseguir en el futuro la victoria emancipadora.
 
Conjuro poético de la lección:
“Oh sol, fuente de nutrición y vida,
transmite en mí, aquel rayo de luz
que me sostenga y guie
hasta el seno cándido
de tu radiante corazón.
 



17) RELIGIONES COMPARADAS

 

Asia, desde el cercano hasta el extremo oriente ha sido la cuna de las principales religiones que hoy dominan el mundo. De este continente proceden el judaísmo, el cristianismo, el islamismo, el taoísmo, el confucionismo, el hinduismo y el budismo, por mencionar algunas de las religiones vivas más destacadas del mundo actual. La India ha sido la nación asiática más fructífera en religiones y en filosofías que han establecido credos. De las diversas religiones de la India, quizás la más antigua sea la Vedanta.

El sentido de las religiones es guiar a los pueblos hacia el Bien y por tanto hacia la evolución espiritual de sus individuos. Todas las religiones, sean politeístas o monoteístas, arcaicas o modernas, comparten al menos tres principios básicos, a saber:

 

1)   La existencia de una Divinidad absoluta y bondadosa.
2)   La inmortalidad del alma tras la muerte.

3)   Exhortación hacia el Bien y a la vida moral.

 

Estos tres puntos de coincidencia son los fundamentales, pero hay otros dos puntos más donde coinciden casi todas las religiones:

 

4)   Que haciendo el bien y evitando el mal se llega a Dios.

5)   Que existe una línea de vida de seres mágicos o divinos que sirven de intermediarios entre Dios y los hombres, (llamados dioses, devas, ángeles, malak o mala’ikas, ameshaspentas, etcétera según el lenguaje de cada credo).

Visto esto, se puede afirmar que las religiones tienen esencialmente más en común que en contra y que donde difieren todas son en sus doctrinas de formas, dogmas interpretativos o puntos de vistas para explicar aquello esencial. En el fondo, no hay  religiones que ensalcen el mal o que exhorten al pecado o que nieguen la existencia del Bien absoluto o que nieguen la vida post mortem. Por tanto no tiene sentido la lucha religiosa y lo que cabe en verdad es un silencioso respeto mutuo y un sincero deseo de comprender el fondo de la verdad oculta en cada credo.

Como un punto aparte, considerando los (cuatro) aspectos esenciales donde coinciden las religiones, se puede afirmar con justa razón a la vista de razonamientos filosóficos y eclécticos que hay religiones más cerca o alejados de la realidad. Ello no significa que los dogmas religiosos sean falsos, si no que  más bien son doctrinas que guardan una información velada o un mito que encierra una verdad, pero que por desgracia la mayoría de los sacerdotes de cada credo ignoran esos trasfondos del asunto.

Conjuro poético de la lección:

“Oh bendito Espíritu de la verdad, de la bondad y de la belleza:

Libera mi mente de falsos dogmas,

Libera mi corazón de falsas bondades,

y libera mi vida de falsas bellezas.

Que mi mente, mi corazón y mis actos

me acerquen a la esencia más pura y diáfana

de la verdad, bondad y belleza que vienen de Dios.

 

 

18) ASCENSO Y DESCENSO DEL CONOCIMIENTO.

Solemos creer que ciencia y tecnología han llegado a la cúspide de su desarrollo y que ambas son un continuo avance y rectificación del conocimiento pasado. Se afirma que el mundo vigente ha alcanzado los niveles más avanzados de sabiduría, ciencia y tecnología respecto a civilizaciones remotas del pasado. A lo anterior se cree que nuestra civilización seguirá avanzando a niveles insospechados de conocimientos y capacidades superando con creces las novelas y películas de ciencia ficción. Muchos se imaginan que dentro de una centuria o dos, estaremos conquistando o dominando el espacio interestelar y que hasta posiblemente estemos ya contactando con civilizaciones extraterrestres. Nadie se imagina y quizás muy pocos científicos se atreven a conjeturar un retroceso civilizatorio, (ya sea paulatino o violento).

Para empezar, es bueno decir que muchas de las importantes teorías científicas y métodos tecnológicos materializados en nuestra actual civilización, especialmente los desarrollados durante estos dos últimos milenios, no son teorías o inventos nuevos, es decir de propiedad exclusiva de nuestra actual civilización. Muchas hipótesis científicas relevantes ya se habían enunciado antes en culturas remotas con sus matices propios concordantes con el pensamiento de la época y hasta encontramos evidencias de inventos y tecnologías modernas que ya existían en épocas arcaicas y lugares impensados. Por tanto, bien podría pensarse que muchos de los descubrimientos e inventos que forman parte de nuestra presente civilización, más bien podrían considerarse redescubrimientos, re-inventos o incluso plagios reelaborados y actualizados a nuestra época.

Para demostración de lo expuesto, recurramos a los ejemplos. Citemos la famosa teoría de la evolución, que no es una hipótesis reciente, es decir, ni Jean Baptiste Lamarck, ni Charles Darwin han sido los primeros en formularla. Ya los antiguos griegos la tomaron prestada de los filósofos indos. Como prueba, la teoría de la evolución aparece en el libro de Manu (aprox 200 a. de J.C.). El filósofo griego Anaximandro de Mileto formula su teoría sobre la generación de las especies y la evolución  del hombre hace más de cinco siglos antes de la era cristiana. Pero si vamos más atrás en el tiempo, ya en la India, hace más de dos mil años un filosofó llamado Kapila difundió la teoría evolucionista tanto de las especies como también sobre la evolución de la conciencia en las especies. Y muy posiblemente esta teoría no sea de Kapila, considerado el compilador de la filosofía Sankhya, si no que venga de una doctrina más antigua aún.

La famosa teoría de la relatividad de Albert Einstein, ya la habían formulado antiguos filósofos como Heráclito y Zeno de Elea. En cuanto a la teoría atómica elaborada por Boyle y mejorada por Dalton, ya en la antigua India se conocía una teoría del átomo elaborada por Uluka Kanada, fundador del sistema Vaisheshika.

En cuanto a ejemplos de tecnologías reinventadas, existen antecedentes de inventos y técnicas modernas que ya se aplicaban en la antigüedad. Como muestra, ya en la extinta cultura drávida, en la ciudad de Mohenjo Daro ubicada en el valle de Harappa, (India) había sanitarios e instalaciones de lampistería hace más de 2500 años antes de la era cristiana y que se supone es un invento del siglo 19. Otro caso de invento moderno del año 1928 como la penicilina de Alejandro Fleming, ya se usaba en el antiguo Egipto en el 200 antes de Cristo. La vacunación inventada por Jenner en el siglo 18, ya se describe en los Vedas, un tratado escrito hace más de 1500 años antes de la era cristiana. Por último, como joya testimonial de tecnologías perdidas, citase las famosas pirámides de Egipto, cuyas edificaciones son imposibles de construir con las tecnologías actuales.

Para concluir, cabe decir que todo el conocimiento y el saber alcanzado en determinado lugar y época, tiene sus días y sus noches dentro de dicha civilización. Hay periodos en que nacen almas aventureras del saber que generan la edad de oro en cada especialidad, pero también deviene un periodo de decadencia donde el interés por dicha rama científica o doctrina decae abismantemente y entonces todo el conocimiento logrado por los antecesores se pierde paulatinamente. Cuando este desinterés cultural se generaliza en toda una nación o civilización, es decir, se produce una dejadez generalizada en varios frentes y actividades culturales como en las filosofías, en las ciencias, en las artes y en las tecnologías, viene una paulatina pero inevitable ruina de dicha nación o civilización.

Así ha ocurrido antes y así seguirá ocurriendo en el futuro porque es la ley de los ciclos civilizatorios, ley que rige tanto en las pequeñas civilizaciones locales o regionales como en las expansivas  civilizaciones continentales y mundiales.

Sin embargo, han existido hermandades místicas o filosóficas  que sabiendo esta ley cíclica del conocimiento y previendo un colapso civilizatorio de su propia nación, se han esforzado por resguardar aquellos saberes más esenciales o importantes de su cultura nativa a fin de transmitirlas a las generaciones venideras.

 

 

19) EL CICCLO DE LAS CIVILIZACIONES.

Dentro de las transmisiones de enseñanzas místicas dadas a los discípulos,  como un legado histórico, se les explica que la evolución espiritual, moral y material de la humanidad (con sus vaivenes temporales) en general es ascendente, pero no  en línea recta como podría suponerse, si no que en un progreso en espiral o en círculos ascendentes, es decir, con periodos de progreso y retroceso, progreso y retroceso y así continuamente en periodos  más elevado progreso y menores periodos de retroceso. Esto es lo que se conoce como la ley de los ciclos, sometida siempre al plan divino de evolución para la humanidad.

En función de la ley de los ciclos, la humanidad durante su lenta evolución espiritual, ha pasado por periodos de grandeza con maravillosas civilizaciones y también periodos de barbarie donde la luz del conocimiento se ha extinguido.

En la actualidad, nuestro mundo está dominado por una civilización más o menos universal con sus peculiaridades continentales, regionales y locales en cada área geográfica del globo terráqueo. Pero por muy universal y aparentemente sólida que sea nuestra civilización, llegará un momento en que se derrumbará y dará paso a un periodo de barbarie y luego tras éste, a un periodo de nacimiento a un nuevo orden civilizatorio. Esto es  así porque es la ley de los ciclos. Los griegos representaron esta ley con el Dios del tiempo, Cronos, quien devora inexorablemente a sus hijos.

Conjuro poético de la lección:

“Oh Divina esencia que habitas en mí:

Os invoco vuestra presencia en mi mente y corazón,

para conectar con el espíritu del tiempo.

 

Oh divina esencia que habitas en mí:

Os invoco vuestra presencia en todo mi templo

para conectar con el espíritu civilizatorio.

 

Oh, espíritus de la Divina Causa:

 Presto mi templo, corazón y mente

para servir al ciclo de evolución

destinado a la humanidad.



20) ORIGENENES DE LA HUMANIDAD

Las tradiciones místicas arcaicas nos dicen que la humanidad no proviene del mono como afirma la ciencia ortodoxa si no que procede de una línea propia de evolución. Respecto a los primates, (según dicen los mayas), descienden de una primitiva humanidad en formación y sin moral, de cuyas continuas cruzas entre humanos y animales surgieron estos antropoides que evolucionaron en diversas subespecies.

El género humano entonces, fue evolucionando como una especie diferenciada del reino animal. Esto es, con un linaje propio para la humanidad. La primera gran raza humana, originó una segunda gran raza y ésta a su vez originó una tercera gran raza humana y así sucesivamente hasta una quinta gran raza humana, de las cuales sólo perviven las tres últimas, (la raza negra, la raza amarilla y la raza blanca). La tradición mistérica nos dice que cada una de estas grandes razas se fraccionó en siete ramificaciones o razas menores y éstas ramificaciones raciales en siete pueblos o conjunto de naciones.

La filosofía mística nos dice que el ser humano seguirá evolucionando íntegramente en todas sus formas. Esto es, en su estructura corporal, en su aspecto mental y en su perfeccionamiento espiritual hasta alcanzar un grado de divinidad terrestre con fabulosos poderes psíquicos y espirituales inconcebibles para nuestra actual imaginación. Pero tan asombrosos poderes se manifestarán en las razas venideras. La tradición mistérica nos dice que han de aparecer dos grandes razas más, con sus correspondientes siete ramificaciones raciales en cada una de ellas antes de que nuestro planeta finalice su ciclo de vida.

Las tres grandes razas actuales, han desarrollado su propia civilización. Así la raza negra tuvo por cuna un continente ubicado entre el océano Pacifico y el Índico, hoy desaparecido bajo las aguas de dichos océanos. Tal continente es conocido como Lemuria en las tradiciones esotéricas de occidente, mientras que en la India se le conoce como Kumari Kandam, que era una gran masa terrestre que abarcaba una superficie desde el Mozambique hasta Australia y parte de la Polinesia del pacifico sur. La raza amarilla o atlante como se le conoce en el esoterismo occidental, surgió en un continente ubicado en el océano atlántico, también desaparecido bajos las aguas de dicho océano. Tal continente es la mítica Atlántida. 

Los primeros brotes de la raza aria o blanca surgieron en las postrimerías de la Atlántida. Desde allí emigraron al Asia y Europa donde construyeron sus imperios y levantaron la actual civilización que prevalece en el mundo.

Cuando la raza aria vaya cumpliendo su ciclo, surgirá una nueva raza que se asentará principalmente en el nuevo mundo.



21) EL DESTINO Y EL LIBRE ALBERDRÍO.

¿La vida de los seres humanos con sus alegrías y tristezas es el fruto de su libre albedrio o acaso es el resultado de un designio marcado por una deidad superior? ¿Bajo qué criterio se mueve la vida?, ¿por predestinación, o el libre albedrio, o por el instinto, o el azar o por ley de probabilidades? ¿O acaso existe más de un criterio universal que determina los vaivenes de la vida?  ¡He aquí uno de los enigmas más intrigantes de la filosofía universal!

En apariencia, sólo existe un cierto albedrio condicionado por la sociedad, las leyes del Estado y el azar. El modo, lugar, y fecha de nacimiento, como así también el aspecto físico y características psíquicas que traemos al momento de venir al mundo son una herencia del destino inicial y éste se proyecta hacia un destino final lleno de enigmas. Si a esto le añadimos la duda de si la voluntad del ser nacido ejecuta el libre albedrio o es títere de la predestinación marcada por los dioses, el enigma sigue vigente. Pareciera ser que estamos abandonados a una suerte incierta donde el único futuro seguro es la muerte.

Pero lo cierto, según la sabiduría mística oriental, es que no existe tal enigma. Es sólo un misterio aparente que se esclarece por sí sólo al considerar los efectos del karma y de la reencarnación. Ambas doctrinas, (del karma y de la reencarnación) son necesarias para comprender la verdad subyacente de toda situación. Evidentemente, si no se aceptan estas dos premisas, la vida se convierte en un misterio sin sentido, en un fenómeno aislado del universo, producto de mil probabilidades positivistas provocadas por un azar cósmico.

Pero si meditamos sobre el asunto con un criterio metafísico, comprenderemos que en el universo existe un orden y una armonía omnipresente que también se manifiesta en la naturaleza salvaje de nuestro planeta. Si estudiamos las estrategias de supervivencia de las cosas vivas de la materia animal y vegetal, se evidencia un orden inteligente de subsistencia y equilibrio admirable, se descubre entonces una sabiduría oculta en la naturaleza. De ello se deduce que detrás de esta materia viviente y móvil, existen fuerzas competidoras por la conservación y evolución de la vida o inteligencias directoras que modelan la materia y transmutan paulatinamente la biología propia de cada especie a las circunstancias ambientales que se van dando durante las diversas edades del planeta. Por tanto, hemos de suponer que también existen leyes  metafísicas de un orden superior a las leyes ordinarias de manifestación material que también cumplen una función similar de conservación y evolución aplicables al espíritu manifestado en la materia.

Ahora bien, considerando nuevamente la doctrina de la reencarnación y del karma ya no como dogmas religiosos sino como leyes metafísicas, que en concordancia con la ley de evolución espiritual, dilucidaremos el enigma de predestinación o destino y el libre albedrio o libertad de acción del ser humano respecto a las leyes metafísicas del universo. 

Entonces, predestinación y libre albedrio no son condicionamientos absolutos, ni contrapuestos, ni excluyentes o suplementarios. Ambos son reales, complementarios y por tanto simultáneos. Dependiendo de si las acciones humanas proceden de su instinto o de su intuición, es decir si la persona actúa obedeciendo a su naturaleza inferior o a su naturaleza superior, predominará la predestinación o el libre albedrio en determinadas circunstancias de la vida. Por tanto, el futuro no es inamovible. Esto quiere decir que incluso un futuro paupérrimo y negro es posible cambiarlo a mejor. Por nuestros propios esfuerzos, cambios de actitud o criterio, el abandono de una vida egoísta hacia una entrega generosa, la rectificación de una vida desordenada e inmoral hacia una vida recta, bondadosa y espiritual pueden producir cambios asombrosos en un destino. Esto significa que la practica sincera del bien amplía los horizontes del libre albedrio, contrapesa los males del mal karma y permite la construcción de un nuevo destino más pleno y feliz.

En conclusión, se nace con un destino prefijado, (que es fruto de acciones pasadas o del karma generado en vidas anteriores). Pero dentro de los parámetros de esta predestinación existe la divina facultad del libre albedrio o libertad de acción de cuyas acciones u omisiones, buenas o malas, esfuerzos o dejadeces, el ser humano puede trascender o trabarse,  superar o permanecer, modificar o mantener, mejorar o empeorar, ampliar o estrechar las oportunidades  ese predestino marcado en el nacimiento o incluso hasta labrarse su propio destino. Y de paso sembrar las semillas que cosechará para la próxima vida.

Por tanto, loable verdad cierran estas dos sentencias:

“Las estrellas inclinan, pero no obligan”

“El hombre es superior a su destino”.




22) GLOSARIO SANSCRITO BÁSICO

         El antiguo idioma sanscrito se considera un idioma sagrado; se habló en la India durante milenios y es cuna de diversos idiomas indoeuropeos como del latín por ejemplo.

        A continuación se presenta un glosario básico a modo de introducción en el argot filosófico oriental, específicamente indio.

Agrasthana: Destino.
Ananda: Estado de gozo divino, bienaventuranza, felicidad eterna. El estado de ananda se produce cuando  el ser o chispa divina inserta en el ser humano se funde con el ser supremo.  
Atma: Chispa divina, espíritu. El Yo superior del ser humano.

Brahma: Una de las tres divinidades de la Trimurti, que es la triada del hinduismo, que representa las tres formas de Brahman. Brahma es el Dios creador, mientras que las otras dos deidades son Vishnu o Dios conservador o preservador y Shiva, el Dios destructor.
Brahman: Es el ser supremo, la deidad absoluta, la esencia de todo, que no debe confundirse con Brahma, el Dios creador.
Brahmavidya: sabiduría de Dios, sabiduría divina o teosofía. Es la teología hindú, base de las diversas religiones indias (como el Vedantismo, brahmanismo, jainismo, etcétera).

Chela: discípulo, (de una línea espiritual)
Chit: Consciencia suprema, pura o abstracta.

Dharma: Deber, virtud, moral. Cumplimiento del deber, de la virtud y de la ley, obediencia moral o ética. Realización de una buena obra.
Dharmamarga: el camino de la virtud.
Darshana: escuela de pensamiento o sistema filosófico indio. Existen muchas darshanas en la India, pero filosófica e históricamente destacaron seis escuelas inicialmente. (Consúltese el capítulo 3 sobre principales escuelas filosóficas de la India).
Deva: un Dios, una divinidad, un espíritu divino o un ángel.

Guru: maestro o instructor espiritual.

Karma: destino, ley de causa y efecto, ley de justicia universal.
Kumata: doctrina mala.

Nirvana: Estado de liberación del karma, del sufrimiento y del ciclo de reencarnaciones.

Prana: Energía, aliento de vida, vigor, vida. //Inspiración poética.//
Punarjanaman: reencarnación.

Sadagama: doctrina buena.
Samsara: es la rueda de las reencarnaciones, o sea el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación hasta que el ser alcance la emancipación o nirvana.
Sat: Esencia divina, ser, existencia. La esencia intima de lo verdaderamente real. Lo real.

Trimurti: Trinidad del Brahmanismo, que representa los tres aspectos de lo absoluto o Brahmán. Los tres aspectos o dioses son Brahma, (Dios creador), Vishnú (Dios preservador) y Shiva (Dios destructor o renovador de las formas).

Vidya: ciencia
Viveka: sabiduría, discernimiento.

Yoga: uno de los principales sistemas o escuelas filosóficas (darshanas) de la India. Yoga, literalmente significa unión y en un sentido amplio es cualquier disciplina espiritual conducente a la unión con la divinidad.